domingo, 28 de marzo de 2010

SEE HOW MUCH I LOVE YOU


Es el quinto suspiro que escapa hoy de mí y sigo aún sin tí; todavía recuerdo la primera vez que te ví aquella cálida tarde de abril...
Estabas sentado en un viejo macetero con tus amigos, riendose justo cuando tu mirada tropezo con la mía haciendose notar un abrupto silencio. Despúes me confesaste que el mirarme había sido casi una señal divina, a lo cual yo me reí puesto que no soy creyente y como siempre creí que exagerabas las cosas.

Nos fuimos reconociendo, ya que no hubo demasiado por conocer sobre nosotros; siempre te dije que creía en la reencarnacion y me callabas con un dulce beso en la boca argumentando que me había estrellado contigo por ser tan torpe y que jamas te abandonaría porqué estaba loca por tí.
Nunca te lo dije pero tenías razón; Cada vez que pensaba en ti, sonreía como si no hubiera un mañana, me recorría una sensación electrizante que me estremecía al entrelazar mi mano con la tuya, me encantaba tu mirada y mi alma se derretía con tu sonrisa, en términos poco ortodoxos ¡Si! Estaba loca por ti.
Afuera llueve como cada septiembre, los truenos y relámpagos me hacen temblar, no por el miedo sino por el frió y la soledad de no sentir tu cálido abrazo y me hacen extrañarte un poco más.
Un momento muy arraigado que tengo es el de un nuestro primer beso. El roce de tus labios, el sabor de tu boca, mis manos en tu nuca y las tuyas en mi cintura. Si me vieras hoy, la melancolía se asomo atacándome de lejos como suele hacerlo regresándome a la psicosis…
Sabes, ¿que en ese beso pensé tantas cosas que no te conté jamás porque ya sabía quizás la respuesta que me darías?, pero hoy me lo diré de nuevo como si fueras tú… Tenía miedo a pertenecerte y ser feliz, no sabía como debía amarte, bese tantas veces que creía que entendía el protocolo
que guarda uno de esos. Tú siempre decías que era nuestro íntimo intercambio de saliva y yo solo reía. Ese beso me hizo dudar del amor, era por mucho mejor que las veces anteriores en las que yo sostenía que de verdad amaba a alguien… quizás no lo notaste pero me hizo llorar, mi corazón regocijado estaba y mi alma a gritos cantaba, perdí el piso, me soñé mil veces contigo y desee estar a tu lado aun en las cosas malas y terribles desconocidas que la vida nos depararía.
Nuestros juegos y detalles cursis, los recuerdo todavía, la palabra shmily sigue escondida por toda la casa, tal vez siga en el fondo del bote de la sal, la ventana que da hacia el patio sigue sin arreglar y en el baño están tus cosas para afeitar. La palabra que ame tanto es como una tortura que no me deja respirar.
Voy y me recuesto en tu lado de la cama y me encojo como un niño castigado, abrazando mis piernas en un ovillo
fetal, mientras continuo llorando. Sumida en la autocompasión y sintiéndome miserable, veo el florero donde dejaste la última carta y observo con dolor la tabasqueña, sigue como recién cortada solo que han pasado ya varios días desde tu partida.
Recuerdos... todo se ha vuelto un recuerdo y eso me enfurece y desquito mí frustración con el florero y todo lo que tiene el buró… al ver el desastre que he hecho, me avergüenzo y espero que aparezcas por la puerta con tu mirada llena de amor y ternura para que me abrases fuerte hasta que recupere la cordura... pero no estas y aun en el vacío te siento ahí.
Como una autómata vuelvo a releer la carta que me dejaste como una
despedida, me la sé de memoria ya... he gastado tus palabras y las siento confusas pero cada vez que las leo, producen el aliciente que cura la herida de tu abandono... me gusto como dijiste hasta luego… algo sencillo como “En la siguiente vida te encontrare de nuevo y al final pusiste shmily…
Deseé tantas veces la muerte cuando partiste que siento extraña la sonrisa, las lágrimas que eran de dolor se transformaron en lagrimas de alegría, por fin me di cuenta de todo lo maravilloso que me dejaste y no de lo que perdí. Tengo una nueva esperanza, tu promesa y todos esos nuevos bríos me hacen olvidar los últimos meses que pasamos en terapia intensiva, las noches en vela de vómitos continuos... las largas tardes de verano en tu compañía aun cuando los sedantes te impedían estar conciente de lo que decías.

El aire sigue siendo frió... el invierno que heló mi corazón para no extrañarte empieza a derretirse cuando oigo en el viento susurrando tu voz cantando nuestra canción, entonces, empiezo a limpiar el desastre que dejé, mientras tarareo esa dulce melodía que después de tu partida… es la primera vez que se que dormiré tranquila, y la sonrisa por fin me adorna y ¡Ya canto de nuevo amor! ¡¡Mira!!, mira mi corazón y ve cuanto te amo... Shmily para siempre. Alineación a la izquierda

2 comentarios:

Luna Maya dijo...

La palabra Schmily fue obtenida de una historia que leí hace mucho en el libro Caldo de Pollo para el alma de la pareja, me marco la historia pero en un proyecto escolar se me ocurrió personalizarla más...

kristian dijo...

mmmm

esta todo bien lindo

emm todo deti me gusta

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