miércoles, 12 de mayo de 2010

SOLITUDE


Y fue allí en la prisón de una habitación descolorida, con las mejillas enrojecidas que llore la soltería. Patética me veía, miserable me sentía y solo desee que mi vida no fuera tan vacía.

Suelo llorar mucho por la agonía de problemas ajenos que pronto se olvidan pero hacia mucho que por falta de amor y cariño lloraba como este día.

¡Lagrimas! Deslizándose por un rostro endurecido, causa de un corazón herido y jodido, empapando el camino que parte del lagrimal hacia el oído.

Solo quiero amor, aunque desconozca la definición precisa, pero tengo miedo de volver a amar a alguien que solo me vuelva a lastimar.

Siempre desee un cuento de hadas, el príncipe encantado que al besarlo deja de ser rana, finales felices, un poeta tonto, un músico dolido, un escritor desesperado y un loco enamorado es lo único que pido, aunque mi cruda realidad me llevo a descubrir con verdadero pesar que alimente inutilmente una fantasía infantil.

Sé que soy especial, mas de lo que se pueda imaginar, quizás busco sin razón un amor peculiar.

Hay veces que quiero prescindir de besos, caricias, detalles y cursilerías suplicando que al hacerlo le den color y sentido a mi vida, deseando que ese proveedor sea el que merezca mi entrega total cada día.

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