Y fue allí en la prisón de una habitación descolorida, con las mejillas enrojecidas que llore la soltería. Patética me veía, miserable me sentía y solo desee que mi vida no fuera tan vacía.
Suelo llorar mucho por la agonía de problemas ajenos que pronto se olvidan pero hacia mucho que por falta de amor y cariño lloraba como este día.
¡Lagrimas! Deslizándose por un rostro endurecido, causa de un corazón herido y jodido, empapando el camino que parte del lagrimal hacia el oído.
Solo quiero amor, aunque desconozca la definición precisa, pero tengo miedo de volver a amar a alguien que solo me vuelva a lastimar.
Siempre desee un cuento de hadas, el príncipe encantado que al besarlo deja de ser rana, finales felices, un poeta tonto, un músico dolido, un escritor desesperado y un loco enamorado es lo único que pido, aunque mi cruda realidad me llevo a descubrir con verdadero pesar que alimente inutilmente una fantasía infantil.
Sé que soy especial, mas de lo que se pueda imaginar, quizás busco sin razón un amor peculiar.
0 comentarios:
Publicar un comentario